
Manifiesto por un Nuevo Aprismo Democrático de Izquierda.
A la memoria de Víctor Raúl Haya de la Torre, a los militantes y a la juventud del Partido del Pueblo, a los que buscan.
“A PALACIO llega CUALQUIERA, porque el camino de PALACIO se compra con oro o se conquista con fusiles. Pero la misión del aprismo era llegar a la conciencia del pueblo antes que llegar a Palacio. Y a la consciencia del pueblo no se llega ni con oro ni con fusiles. A la conciencia del pueblo se llega, como hemos llegado nosotros, con la luz de una DOCTRINA, con el profundo amor a una causa de justicia, con el ejemplo glorioso del sacrificio…solo cuando se llega al pueblo SE GOBIERNA DESDE ABAJO HACIA ARRIBA. Y el aprismo ha arraigado en la consciencia del pueblo. Por eso, mientras los que conquistaron el mando con el oro o con el fusil, crean mandar desde PALACIO, nosotros continuaremos gobernando desde el PUEBLO”.
(Discurso llamado “PROFETICO” de 8 de diciembre de 1931)
“Represento un principio, un credo, una bandera de juventud. Agito y agitaré las conciencias hacia la justicia. Lucho por producir la precursora revolución de los espíritus y MALDIGO CON TODO EL CALOR DE MI CONVENCIMENTO A LOS EXPLOTADORES DEL PUEBLO QUE HACEN DEL GOBIERNO Y LA POLITICA VIL NEGOCIADO CULPABLE”.
(Carta desde la prisión, Isla de El Frontón, de 3 de octubre de 1923)
“(Para) los voceros del extremismo capitalista norteamericano –la facción de los que pretenden regresar al capitalismo a una praxis LIBRECAMBISTA decimonónica- todo lo que signifique intervencionismo del Estado, control o planeación es socialismo.”
(Treinta años de Aprismo. pp. 98-99
MANIFIESTO POR UN NUEVO APRISMO DEMOCRATICO DE IZQUIERDA
“La inspiración fundamental, la línea ideológica inspiradora de la acción que es necesario llevar adelante organizadamente señala la dirección de nuestra marcha: SABEMOS BIEN QUE VA HACIA LA IZQUIERDA. Ese es nuestro rumbo y el rumbo es lo que importa” (El Antiimperialismo y el APRA. pp.190-191).
“Con esas ideas (descritas en el epígrafe pretérito) finalice la exposición sumaria de los fundamentos ideológicos de nuestro movimiento, epitomados en mi libro El Antiimperialismo y el APRA, el 1o de mayo de 1928 en la ciudad de México. DESDE ENTONCES ACA A LAS VUELTAS REGULARES DEL MUNDO Y EL NORMAL EVOLUCIONAR DE LAS COSAS SE INCORPORAN EN PRECIPITADA Y AUMENTANTE CONFLUENCIA SUCESOS DE GRANDOR IMPREVISIBLE…”(Treinta años de Aprismo. p. 103)
Un nuevo programo ideológico y político para el Partido del Pueblo, inspirado en el Programa Máximo de la Alianza Popular Revolucionaria Americana de Haya del Torre, debe constar de cinco puntos que sirvan como derrotero para unificar criterios –en especial entre la juventud militante y en general entre fuerzas renovadoras al interior o exterior del Aprismo-, en torno a un proyecto común que defina nuestra línea política como un partido democrático de izquierda, pero moderno, realista y ubicado en la centuria, lo que permitirá el relanzamiento ideológico del APRA a nivel nacional, regional e internacional, como una esperanza posible para las grandes mayorías nacionales que buscan el cambio y la justicia social dentro de la libertad. Los cinco puntos son los siguientes:
1.- Acción contra todo Imperialismo y sus formas de dominación ideológica a través de la aplicación de políticas económicas neoliberales administradas por la clase política nacional, cómplice de ese yugo opresor, lo que viene causando más pobreza, hambre y desigualdad social en el Perú y la región.
2.- Por una globalización del pueblo, y no de las grandes corporaciones transnacionales, mediante un nuevo tipo de estado nacional que eleve al ser humano, fin supremo del estado, y la preservación urgente del medio ambiente, hábitat natural y patrimonio de la humanidad, como los primeros beneficiarios de la mundialización de la economía, el comercio, los medios de comunicación y el desarrollo formidable de la tecnología.
3.- Por la unidad política de la América Latina en torno a un proyecto regional que rechace enfáticamente toda forma de dictadura, sea ésta de izquierda o de derecha, y funde la gobernabilidad de nuestros países en una democracia diferente, producto de la reestructuración, primera y urgente, de la institucionalidad política de la región, que permita que la dimensión social del desarrollo, es decir las voces de la sociedad civil funcionalmente organizadas, sean definitivamente incorporadas en la creación de nuestras políticas públicas y sirvan éstas a las necesidades del pueblo.
4.- Acción contra toda forma de corrupción política, venga ésta de donde venga, porque constituye lacra lacerante de nuestra sociedad herida ya por la miseria que vive la nación y uno de los mayores factores del atraso y la pobreza de nuestros pueblos.
5.- Por la solidaridad con todos los pueblos y clases oprimidas del mundo que luchan por su liberación, en el marco estricto de la legalidad y la constitucionalidad.
EL FRENTE UNICO CONTRA LOS FALSIFICADORES DEL APRISMO
El Aprismo Democrático de Izquierda busca organizar el gran Frente Único contra los falsificadores del Aprismo, hoy en el poder, y trabaja por unir en ese frente a todas las fuerzas internas del partido que, en una u otra forma, han luchado y vienen luchando fuera o dentro del APRA contra el peligro de perder definitivamente para el país y para el futuro político del continente el más grande legado histórico que nos dejó el único jefe y fundador del Aprismo, Víctor Raúl Haya de la Torre: El Partido del Pueblo.
Para muchos el deterioro intelectual y moral del partido ha surgido como consecuencia de un liderazgo falaz que, alejándose de la inspiración que constituye la vida ejemplar y la obra de Haya de la Torre, ha convertido al partido en un instrumento para la particular satisfacción de personalidades mesiánicas cuya vida privada, boyante y licenciosa, claramente constituye no solamente un abierto desafío a la pobreza y la miseria que afecta a la gran mayoría de peruanos, sino también un baldón a la memoria inmortal de Haya de la Torre y los principios éticos que defendió con el ejemplo de su propia vida. Una vida al servicio del pueblo, sin riquezas, sin residencias borbónicas y acaudaladas y transcurridas, sin mancha alguna, con total y absoluta austeridad.
Esta misma personalidad y sus aliados han tejido al interior del partido fuertes y oscuros lazos de correspondencia con gran parte de la militancia sobre la base del clientelismo -hoy más acentuado con la conquista del poder- aprovechando la triste situación que afecta a los hogares apristas como consecuencia directa de un quinquenio que él mismo presidió y que destruyó la economía del país y las bases morales de la nación, para terminar entregando luego al Perú, con el uso de sus activas maquinaciones y sin escrúpulo alguno, a una aventura execrable personalizada en la satrapía de Alberto Fujimori y sintetizada en su reciente extradición, por crímenes que llevaron a la tumba a peruanos inocentes.
Esta misma figura, y sus colaboradores más cercanos, ahora todos ellos en el poder, y a un año de usufructuarlo con sendas denuncias de corrupción, no han tenido el menor reparo de controlar antidemocráticamente al partido como institución, sino que además han decidido desde Palacio de Gobierno entregar al Aprismo a quienes históricamente constituyen nuestros enemigos y enemigos de la patria y, de otro lado, rendir al Perú al poder de las grandes corporaciones transnacionales que, lejos de observar mínimos estándares internacionales de respeto por la fuerza de trabajo nativa y por nuestro medio ambiente, han encontrado sus mejores aliados en las altas esferas del gobierno para abusar sin resistencia de su poder financiero y someter a los peruanos a oprobiosas condiciones de trabajo, inclusive marginales, y atentar además contra nuestras condiciones ambientales que hipócritamente afirman defender en los países desarrollados.
Esta misma figura y sus adlátares tienen también constituida, al amparo precario de sus propias y particulares decisiones y a espaldas de la militancia del partido, una alianza vitando con el fujimorismo asesino de la democracia y los derechos humanos del Perú, alianza contranatura que avergüenza no solamente al APRA, como partido político, sino también a la nación, que siete años atrás se puso de pie para luchar en las calles y plazas del país contra el dictador y lograr al fragor de la lucha civil la caída de una de las personalidades más oscuras en la historia del Perú republicano.
Esta misma figura y sus secuaces están poniendo en peligro la continuidad de la democracia del país, radicalizando a la nación que empieza en su desesperación a identificarse otra vez con regímenes despóticos, porque esta administración gobierna abiertamente contra el pueblo del Perú, corrompiéndolo desde el poder y ejerciendo su influencia nefasta para encubrirse él y su aliado Fujimori de las consecuencias que se deriven de un juicio que promete poner en el banquillo no solamente al dictador sino a toda la clase política del país, empezando por los que detentan actualmente el poder.
Por ello, cuando se habla de un nuevo Aprismo Democrático de Izquierda se enuncia un programa destinado a recuperar las bases del Partido del Pueblo comprometidas con el ejemplo de vida de Haya de la Torre e interesadas en situar ideológicamente al partido en la centuria. Es decir, ética y pensamiento político renovado en un mensaje de acción y llamamiento a todas las fuerzas dispersas al interior y exterior del partido a unirse en un solo Frente Único con un propósito común.
Publicamos estas reflexiones sobre el aprismo, preparadas por Marco Flores, abogado formado en la universidad de San Marcos, hoy residente en Boston, Estados Unidos, donde realizó estudios de Política Internacional e Instituciones Internacionales en la Escuela de Extensión de la Universidad de Harvard en Boston.




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