LA LUCHA CONTRA EL IMPERIALISMO ES LA LUCHA CONTRA TODA FORMA DE DICTADURA EN LA REGION
La experiencia histórica de América Latina, inclusive la más reciente, nos demuestra, como afirmara Haya de la Torre, que la lucha contra el Imperialismo no es una lucha por un nacionalismo ciego y negativo, racista y atrasado, sino que debe estar siempre condicionada por el propósito realista de lograr el mejor desarrollo y el más rápido progreso de los pueblos liberados.
Tampoco es una lucha condicionante de las libertades políticas y civiles, sino la reafirmación de una propuesta realmente democrática de pan y libertad, frente a los arrestos autocráticos de quienes pretenden, simplistamente, sacrificar los derechos fundamentales del individuo en nombre del pueblo. Nuestros referentes políticos en nuestra lucha antiimperialista contradicen prácticas dictatoriales o el abuso y la prepotencia desde el estado. Urge al poder político a promover la participación de la sociedad civil y a organizarse funcionalmente para contribuir con su voz, sin parámetros y sin la amenaza vitando de la intimidación desde el poder, en las tareas del estado.
El otro camino es la desnaturalización de nuestros postulados civilizadores. El otro camino es la renuncia a la transformación política, social y económica del continente sin el uso de las herramientas que ayer, en manos de la reacción apoyada por la milicia salvaje y alquilada por el oro criminal de los poderosos, llevaron a miles de apristas, hombres, mujeres y niños, al exilio, al ostracismo político o al calvario, al suplicio y a la muerte.Es aquella confirmación de nuestra identidad política en la región lo que hace del Aprismo de Haya de la Torre una propuesta latinoamericana original, sin parangón en la historia política continental, porque constituye, a diferencia de lo que ocurre en La Habana o en Caracas, un credo libertario que no abdica de los derechos fundamentales e inalienables de la persona humana y, por tanto, se sitúa otra vez en la centuria, interesada como está en la convivencia y la evolución del género humano en el marco de una institucionalidad moderna y de avanzada.
Por ello el grito hayista de acción contra todo Imperialismo no se refirió únicamente a aquél ubicado al norte de nuestra Indoamérica, sino que también incluyó al otro anclado en Moscú, para dejar meridianamente claro su rechazo a la negación de la libertad individual.Hoy ese mismo grito por la libertad, que confirma e identifica positivamente a Haya de la Torre como inspirador y teórico del antiimperialismo continental, debe quedar así consignado: “¡ Ni con Washington, ni con Moscú, ni con Caracas o La Habana, " Marco Flores




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